30 agosto 2009

En el partido de fútbol americano

Este viernes empezó la liga de fútbol americano escolar, un juego que aquí levanta pasiones. De hecho en las noticias de la tele dedican más tiempo a repasar las ligas escolares que a información internacional.

Para empezar este día tan especial, se interrumpe la última clase media hora antes para hacer un "Pep Rally": se junta a todos los alumnos en el gimnasio y se presenta a los jugadores que van a "representar los colores del instituto" mientras la banda toca el himno del instituto y el resto aplaude.
Meditación personal: Por sorprendente que parezca, los Pep Rallies no son comunes en los sistemas educativos más avanzados.

Luego, los chavalines que juegan al fútbol, se van juntos en sus pick-ups de 3500 centimetros cúbicos a cenar a uno de los restaurantes del pueblo, que les hace precio especial. Una vez con las tripitas llenas vuelven al insituto, donde digo yo que estudiaran las jugadas que van a desarrollar durante el partido, ya que cada chaval se tiene que aprender un cuaderno bastante tocho, con todas las jugadas de ataque y defensa.
Meditación personal: Si estudiaran español tanto como las jugadas de fútbol, otro gallo cantaría.

Entrar al partido cuesta 3$ para niños y 5$ para adultos. Y el campo se llena desde antes para ver toda la parafernalia previa: los jugadores pasando por un aro de papel, el himno de los EEUU cantado por alguna niña, un par de militares izando la bandera de las barras y estrella, etc...

Por cierto, que jugadores contamos 53, de los cuales juegan 20 como mucho, mientras el resto de ellos, perfectamente uniformados les observan desde la banda. Pero da igual no jugar, lo que importa es sentirse parte de un grupo.

Y como si de una superbowl se tratará al descanso llega el espectáculo musical, la banda, que basicamente son los frikis del colegio: los que pueden situar Francia en un mapa, leer libros, ven progamas que no son de deportes y no escuchan country. Los raros. Una vez no me defraudaron y me volvieron a emocionar con otro tema sabiamente elegido.



Desgraciadamente Clarinda iba perdiendo de paliza ya que este año no pueden realizar su jugada secreta, "Pasarsela a Hummel" , estudiante modelo que se levantaba a las tres para repartir periodicos y por las tardes trabajaba en el polideportivo, quarterback del equipo, campeón de lucha del estado y cuya novia, como no, era la capitana del equipo de animadoras. Asi que decidimos cenar la especialidad del pais, carne en un grill, esta vez en formato hamburguesa, e irnos a casa a que cenara Paula.

2 comentarios:

Nicolas dijo...

Nuestro jugada secreta, "Pasarsela a Hummel!" Es verdadero. Jajaja.

Anónimo dijo...

Hola Guti:

jeje, ¡qué cosas más interesantes cuentas! Supongo que vivir allí debe de ser como vivir dentro de una peli, jeje. Por favor, sigue contándonos cosas del día a día de allí, que molan, en serio....para los que pudimos haber ido y no fuimos.

Gracias por escribir, ánimo con todo y hasta tu próximo post.

Un saludo desde Madrid-Castilla-España.